Una landing page que no convierte necesita un diagnóstico antes que un rediseño. Revisa si la página responde a la intención de quien llega, explica la oferta y permite completar la acción propuesta. Después comprueba que la medición registra solicitudes confirmadas: una visita o un clic no son un contacto recibido.
Esta revisión sirve tanto para páginas compartidas desde buscadores como desde correos, redes o campañas. No existe una tasa de conversión que, por sí sola, explique qué está fallando en cualquier negocio.
Empieza por comprobar qué estás contando como conversión
Define el resultado que esperas de la página: una solicitud de presupuesto, una reserva o una descarga. Separa ese resultado de las acciones previas, como pulsar un botón o abrir el formulario.
Antes de interpretar una tasa, contrasta el evento con el sistema que recibe la solicitud. Un formulario puede mostrar una confirmación sin que el equipo haya comprobado la entrega del correo. También puede haber eventos duplicados o visitas propias mezcladas con las de posibles clientes.
- Identifica el evento que se registra al completar la acción.
- Comprueba su correspondencia con solicitudes recibidas o registros válidos.
- Separa dispositivos, procedencia y periodos comparables.
- Anota incidencias de medición antes de atribuirlas al diseño.
El rebote o el tiempo de lectura pueden aportar contexto, pero no demuestran por separado que una landing esté mal planteada.
Revisa la continuidad entre el enlace y la oferta
Compara el texto del enlace de entrada con el primer bloque de la landing. ¿Se reconoce la misma necesidad? ¿Queda claro qué se ofrece, a quién se dirige y qué ocurrirá después de pulsar el botón?
No hace falta copiar literalmente una keyword en cada elemento. Sí conviene mantener una explicación consistente. Una página que promete consultar disponibilidad no debería llevar a un formulario genérico sin explicar qué información hace falta.
Si necesitas presentar varias líneas de negocio, un catálogo completo o contenidos para públicos distintos, revisa si corresponde una web corporativa y una landing complementaria. La diferencia entre web corporativa y landing page ayuda a delimitar ese alcance sin convertir toda la web en una página de campaña.
Comprueba el botón y el formulario desde un móvil
Recorre el camino completo: localizar la acción, pulsar el botón, llegar al formulario, rellenarlo y entender la confirmación. Haz la prueba con el procedimiento acordado, preferiblemente en un entorno de pruebas; no generes solicitudes reales sin avisar al equipo.
Revisa especialmente si el destino se desplaza cuando cargan imágenes, si el menú tapa el título o si el teclado oculta instrucciones importantes. Estos problemas necesitan una corrección reproducible, no una hipótesis sobre la psicología del visitante.
- El botón describe la acción: pedir una propuesta, consultar disponibilidad o recibir un recurso.
- Los campos tienen etiquetas visibles y se explica para qué sirve la información solicitada.
- Los errores indican qué corregir y conservan los datos que siguen siendo válidos.
- La confirmación distingue entre solicitud recibida y una respuesta posterior del equipo.
La guía de instrucciones para formularios de W3C explica cómo presentar indicaciones y requisitos. No basta con reducir campos si las etiquetas o los errores siguen siendo confusos.
Aporta pruebas que respondan a la duda del comprador
Elige la evidencia según la decisión. Una captura de una herramienta puede explicar su funcionamiento; un proyecto publicado puede mostrar el alcance de un trabajo; unas condiciones claras pueden resolver dudas sobre entregables y soporte.
Usa materiales propios y autorizados. No atribuyas un aumento de ventas a un cambio de diseño sin datos que permitan sostenerlo. Los logos tampoco sustituyen una explicación de lo que se hizo.
La prueba debe estar cerca de la duda que resuelve y ser legible en móvil. Evita imágenes decorativas tan grandes que desplacen la información necesaria para solicitar el servicio.
Un ejemplo neutro: solicitud de catálogo B2B
Este es un esquema hipotético para revisar una landing, no un caso de cliente ni un resultado de Ankaa:
- Entrada: enlace que ofrece consultar un catálogo de productos profesionales.
- Primer bloque: qué productos incluye, a quién se dirige y en qué formato se entrega.
- Prueba: imágenes autorizadas del catálogo o de fichas representativas.
- Acción principal: solicitar el catálogo, indicando si se recibe al momento o tras una respuesta del equipo.
- Formulario: datos necesarios para esa entrega y explicación del uso previsto.
- Confirmación: solicitud registrada e indicación del siguiente paso real.
Si el catálogo se puede descargar directamente, explica esa opción sin imponer un contacto que la oferta no había anticipado. Si requiere una selección previa, aclara qué debe indicar la persona para recibir la información adecuada.
Prioriza incidencias verificables y mide después
Resuelve primero lo que impide completar la acción: enlaces incorrectos, formularios que fallan o información esencial ausente. Después revisa mensaje, jerarquía y materiales de apoyo. Registra cada cambio para poder relacionarlo con la siguiente comparación de datos.
Cuando las imágenes desplazan contenido, reserva su espacio antes de que carguen. La documentación de web.dev sobre cambios de diseño explica ese mecanismo. Corregirlo mejora la estabilidad del recorrido; no demuestra por sí solo un aumento de solicitudes.
Si necesitas revisar una landing, comparte su URL, la acción esperada y cómo registras las solicitudes. Desde nuestro servicio de diseño web WordPress podemos valorar el alcance de la revisión y qué conviene corregir antes de plantear un rediseño.