Pedir presupuesto para una web WordPress parece fácil… hasta que te llegan tres propuestas que no se parecen en nada. Una es un folio con un precio. Otra es un PDF precioso con términos vagos. La tercera incluye 20 cosas, pero no sabes si son importantes o relleno.

En esta guía vas a entender qué debería contener un presupuesto web wordpress para una empresa, qué preguntas hacer antes de aceptar, cómo comparar propuestas con criterio y cómo evitar extras que aparecen cuando ya estás dentro.

¿Para quién es y cuándo aplica?

  • Gerencia que quiere una web que genere negocio, no solo “estar”.

  • Marketing que necesita publicar, lanzar campañas y medir resultados sin depender de favores.

  • Operaciones/IT que quiere un proveedor con método, no improvisación.

  • Empresas que migran desde una web antigua o que “se quedó pequeña”.

  • Proyectos con integraciones: formularios a CRM, automatizaciones, analítica, reservas, catálogos, WooCommerce.

Si estás en fase de decisión, o ya te han pasado propuestas, este post te ayuda a elegir sin quedarte con la sensación de “me la están colando”.

1. Antes de pedir presupuesto: qué tienes que definir

Un presupuesto es bueno o malo, en una gran parte, según haya sido el briefing. Si el proveedor analiza bien el contexto, presupuestará a ciegas… y luego vendrán los “esto no entraba”.

Antes de tu primera reunión, prepárate estas 8 cosas en un documento

  • Objetivo principal: leads, ventas, reservas, marca, soporte.

  • Estructura: cuántas páginas aproximadas y qué tipo (home, servicios, blog, landings).

  • Contenidos: ¿los aportas tú? ¿hay que redactar/corregir? ¿hay fotos?

  • Funcionalidades: formularios, multiidioma, buscador, área privada, catálogo, WooCommerce.

  • Integraciones: CRM, email marketing, analítica, píxeles, automatizaciones.

  • Diseño: ¿hay branding definido? ¿hay referencias? ¿necesitas diseño UI a medida?

  • SEO: ¿quieres una base técnica + estructura o un plan de contenidos completo?

  • Plazo y responsables: quién aprueba, quién entrega materiales, cuántas rondas de feedback.

Tip práctico: si quieres comparar propuestas, manda el mismo briefing a todos. Si cada uno interpreta un proyecto distinto, comparar será imposible.

2. Qué debe incluir un presupuesto web WordPress serio

Un presupuesto “bien” no es el que tiene más páginas sino el que te deja claro qué compras, qué entregan y qué pasa si cambian las condiciones.

Revisa que tu propuesta deje claros los siguientes bloques mínimos:

1) Discovery / definición

  • Reunión de arranque y objetivos.

  • Arquitectura web (sitemap) y enfoque de contenido.

  • Requisitos funcionales y técnicos.

2) Diseño (UX/UI)

  • Wireframes o estructura de páginas clave.

  • Diseño visual.

  • Prototipo o validación antes de maquetar.

3) Desarrollo WordPress

  • Instalación y configuración base.

  • Maquetación de plantillas/páginas.

  • Configuración del editor para que el equipo lo use sin miedo.

  • Formularios y elementos dinámicos.

4) Rendimiento y seguridad (base)

  • Optimización de carga .

  • Configuración de caché/recursos según el proyecto.

  • Medidas básicas de seguridad (roles, accesos, hardening).

5) SEO de base + analítica

  • Estructura SEO (títulos, jerarquía, indexación básica).

  • Metadatos y sitemap.

  • Configuración de analítica/etiquetado (según alcance).

6) QA, lanzamiento y formación

  • Revisión en dispositivos y navegadores.

  • Checklist pre-lanzamiento.

  • Formación breve para el equipo (publicar, editar, buenas prácticas).

7) Documentación y entregables

  • Accesos, licencias, listado de plugins y configuración.

  • Manual rápido o documentación operativa.

Si una propuesta se salta diseño (o lo reduce a “plantilla + listo”), pregúntate si eso encaja con tu objetivo. Para B2B, el diseño es conversión y claridad, no decoración.

3. Cómo comparar presupuestos de WordPress sin quedarte en el precio

Aquí es donde se decide todo. Dos presupuestos pueden costar distinto por razones legítimas… o por falta de detalle.

Qué elementos mínimos debes valorar en tu comparación:

1) Alcance real (qué entra y qué no)

  • ¿Cuántas páginas/plantillas incluye?

  • ¿Qué consideran “plantilla” vs “diseño a medida”?

  • ¿Incluyen carga de contenidos o solo estructura?

2) Entregables

  • ¿Te entregan un diseño aprobado antes de desarrollar?

  • ¿Incluyen staging (entorno de pruebas)?

  • ¿Te dejan un WordPress editable o una web “intocable”?

3) Calidad técnica

  • ¿Explican cómo gestionan rendimiento y seguridad?

  • ¿Qué plugins usan y por qué?

  • ¿Cómo evitan dependencias raras?

4) Proceso y gestión

  • ¿Hay hitos y revisiones?

  • ¿Cuántas rondas de cambios incluye cada fase?

  • ¿Cómo se tramitan cambios fuera de alcance?

5) Legal y propiedad

  • ¿Las licencias están a tu nombre o al suyo?

  • ¿Quién es propietario del diseño/código?

  • ¿Qué pasa si cambias de proveedor?

6) Soporte post-lanzamiento

  • ¿Incluyen periodo de garantía?

  • ¿Proponen mantenimiento o te dejan “a tu suerte”?

Si algo no está escrito, asume que no está incluido. Así de simple.

4. Qué suele quedar fuera y luego se convierte en sobrecoste

Presta mucha atención a lo siguiente, porque te puede ahorrar muchos disgustos.

Sobrecostes típicos en proyectos WordPress:

  • Redacción/corrección de textos (muchas propuestas no lo incluyen).

  • Fotografía, vídeo, recursos gráficos (bancos, edición, sesiones).

  • Multidioma (no es “activar un botón”; estructura y traducciones mandan).

  • Integraciones (CRM, automatizaciones, herramientas de reservas).

  • WooCommerce: configuración fiscal, métodos de pago/envío, productos, legalidad.

  • Migraciones (contenido viejo, URLs, redirecciones, emails).

  • SEO avanzado (keyword research, contenidos, linkbuilding, etc.).

  • Accesibilidad (si hay requisitos específicos, se planifica desde el diseño).

Lo sano es que el presupuesto lo diga claro: “incluye X, no incluye Y; Y se tarifica así”.

5. Presupuesto cerrado vs por horas

Esto también cambia mucho las propuestas.

Presupuesto cerrado por un alcance definido

  • Ideal si el briefing está claro y el proyecto es estándar.

  • Riesgo: si el alcance está mal definido, aparecen extras.

Por horas / bolsa

  • Ideal si el proyecto va a evolucionar (iteraciones, pruebas, cambios).

  • Riesgo: si no hay control de prioridades, se “queman horas” rápido.

En empresa, suele funcionar muy bien un enfoque mixto:

  • Fase 1 cerrada (diseño + base + lanzamiento).

  • Fase 2 por bolsa (mejoras y evolutivos).

Así no bloqueas el lanzamiento por querer dejarlo perfecto y, a la vez, no improvisas el crecimiento.

6. Después de la entrega: mantenimiento, seguridad y mejora continua

La web no “se termina”. Se lanza vive y evoluciona.

Si el proveedor no menciona nada post-lanzamiento, te está dejando un hueco.

Qué deberías tener al salir a producción:

  • Copias de seguridad con política clara.

  • Actualizaciones controladas.

  • Monitorización básica.

  • Canal de soporte para incidencias reales.

Y si además vas a trabajar marketing (contenido, campañas), el mantenimiento es lo que evita que la web se degrade con el tiempo.

Enlace interno sugerido dentro del texto: “mantenimiento web” → (tu URL de mantenimiento, si quieres usar la de ankaa.studio)

Ejemplo típico de empresa en un escenario realista

Una empresa B2B de servicios tiene la necesidad de captar leads. Cuenta con una web antigua, sin blog operativo, formularios que no llegan bien y analítica… regulera.

Situación descuidada (y la más común)

  • Piden presupuesto a tres proveedores con un briefing flojo. Algo tipo “queremos modernizar la web”.

  • Reciben: una propuesta barata con plantilla, otra cara con “todo incluido” y otra confusa.

Qué cambia cuando comparan bien

  • Definen objetivo (leads) y páginas clave (servicios + casos + contacto + blog).

  • Exigen entregables (diseño aprobado + staging + formación).

  • Aclaran integraciones (formularios a CRM + analítica bien montada).

  • Separan lanzamiento de evolutivos (para no eternizar el proyecto).

Resultado esperado

  • Eligen con seguridad porque saben qué incluye cada presupuesto.

  • Lanza la web con base sólida y un plan realista de mejora.

No hace falta “el presupuesto perfecto”. Hace falta el presupuesto que encaja con tu negocio y tu operativa.

Checklist accionable para pedir y comparar propuestas

Si estás pensando en actualizar o crear una nueva web prueba a seguir estos 10 pasos.

  1. Envía el mismo briefing a todos (objetivo, páginas, funcionalidades, contenidos).

  2. Pide alcance por fases: discovery, diseño, desarrollo, QA, lanzamiento.

  3. Exige entregables: sitemap, diseño aprobado, staging, checklist de lanzamiento.

  4. Aclara cuántas páginas/plantillas incluye (y qué es “plantilla” para ellos).

  5. Pregunta por integraciones y qué necesitan de tu equipo (CRM, analítica, dominios).

  6. Define rondas de cambios incluidas y cómo se gestiona lo extra.

  7. Pide que indiquen qué NO incluye el presupuesto y cómo se tarifica.

  8. Confirma licencias, propiedad y accesos (todo a nombre de la empresa, ideal).

  9. Asegura garantía post-lanzamiento (incidencias) y opciones de mantenimiento.

  10. Solicita un calendario de hitos realista (y quién aprueba cada fase).

Los típicos errores, y cómo evitarlos

  • Comparar solo por precio. Luego pagas en tiempo, soporte o frustración.
    Solución: compara alcance + entregables + proceso.

  • No definir contenidos. Si nadie sabe quién redacta o aporta fotos, el proyecto se atasca.
    Solución: decide responsables antes de firmar.

  • Aceptar “SEO incluido” sin concretar. A veces significa “instalamos un plugin”.
    Solución: pide listado de tareas SEO de base (estructura, indexación, redirecciones si aplica).

  • No preguntar por licencias y propiedad. Te puede atar al proveedor sin querer.
    Solución: todo a nombre de la empresa y documentado.

  • Meter WooCommerce a mitad de camino. Cambia alcance, diseño y operativa.
    Solución: si hay ecommerce, que esté en el briefing desde el inicio.

  • Lanzar sin mantenimiento. La web empieza a degradarse y llegan los sustos.
    Solución: al menos un plan mínimo post-lanzamiento.